"Generado con inteligencia artificial" se ha convertido en una etiqueta que no dice nada. Puede significar que un modelo escribió tu menú entero, o que alguien puso un chatbot encima de una tabla de Excel de 2014.
Así que aquí va lo concreto: qué pasa cuando SinExcusas te genera un plan de nutrición, qué se comprueba antes de que lo veas, y qué cosas no hace ni va a hacer.
Qué le das tú
El plan no sale de la nada. Sale de lo que respondiste al configurar tu cuenta:
- Tus datos físicos: peso, altura, edad y sexo, que dan tus calorías y tus macros.
- Tu objetivo: perder grasa, mantener o ganar músculo, con la intensidad que elegiste.
- Tu nivel de actividad, que multiplica tu gasto diario.
- Cuántas comidas quieres al día: entre dos y cinco, con snacks opcionales.
- Lo que no puedes o no quieres comer: alergias, restricciones como vegetariano, vegano, sin gluten o sin lactosa, y tus alimentos favoritos.
Si algo de eso está mal, el plan estará mal. Es la parte más aburrida y la que más cambia el resultado.
Qué construye la IA
La generación tiene tres fases, y solo la primera es "creativa".
Fase 1: el menú
Un modelo de lenguaje escribe la semana completa: siete días, con sus comidas, sus ingredientes y las cantidades en gramos de cada uno. No elige de un catálogo cerrado de recetas: compone las comidas dentro de las calorías y los macros que le tocan a cada una según cómo repartiste tu día.
También recibe reglas de variedad, para que el plan no se convierta en pollo con arroz siete días seguidos ni dos semanas consecutivas salgan iguales.
Si lo que devuelve no cumple la estructura esperada, se descarta y se vuelve a generar.
Fase 2: los números
Aquí es donde el plan deja de ser un texto bonito. Cada ingrediente se valora nutricionalmente contra bases de datos de alimentos, y cuando ninguna base recoge un alimento, se pide una estimación a la IA y el ingrediente queda marcado como estimado.
Ese último caso es importante y no lo escondemos: hay comida que ninguna base recoge, y ahí el número es una aproximación razonable, no un dato medido.
Fase 3: el ajuste de porciones
Con todos los ingredientes valorados, el sistema suma el día real y lo compara con tu objetivo. Casi nunca cuadra a la primera, así que ajusta los gramajes de forma ordenada y dentro de rangos con topes, para que no acabes con 900 gramos de arroz.
El objetivo es quedar dentro de un margen estrecho de tus cifras, no clavar el número exacto: en nutrición real, unos pocos puntos de diferencia no cambian nada.
Qué comprueba antes de enseñártelo
Antes de que el plan aparezca en tu teléfono pasa por varias comprobaciones automáticas:
- Que estén los siete días y que cada comida tenga nombre, ingredientes y cantidades mayores que cero. Un plan con cantidades vacías se rechaza; no se completa con inventos.
- Que no haya alérgenos. Cada alergia que declaraste se comprueba contra los ingredientes del plan. Si algo no pasa el filtro, el plan no se publica y se regenera.
- Que se respeten tus restricciones. Un plan vegano con lácteos, o vegetariano con pollo, se rechaza aunque el modelo insista.
- Que los macros cuadren después de valorar todos los ingredientes.
Nada de esto es infalible: es un filtro por nombre de alimento, y un ingrediente escrito de forma rara puede colarse. Si eres alérgico a algo, lee tu plan antes de comértelo. La app es una herramienta, no un seguro.
Cada semana, uno nuevo
El plan tiene fecha de caducidad: cubre la semana. Antes de que empiece la siguiente se genera uno nuevo con las cifras que tengas en ese momento, y si un plan caduca sin haberse renovado, se regenera solo.
¿Qué hace que las cifras cambien? Que tú registres un peso distinto, edites tu perfil o cambies de objetivo. En ese momento se recalculan tus calorías y tus macros, y el plan de la semana siguiente ya sale con los números nuevos. Ese es el bucle: registras, el cálculo se mueve, el plan sigue.
Qué NO hace
Esta es la parte que casi nadie escribe.
No diagnostica nada. No sabe si tienes resistencia a la insulina, un problema de tiroides o un déficit de hierro, y no lo va a detectar por lo que comes. Tampoco trata ninguna enfermedad.
No sustituye a un profesional de la salud. Si estás embarazada, en lactancia, con una patología diagnosticada o bajo tratamiento, tu plan lo tiene que revisar alguien que pueda ver tu historia clínica. Ninguna app puede hacer eso.
No sabe lo que comiste de verdad. El plan es una propuesta. Si no registras, el sistema no tiene forma de saber si lo seguiste, y no ajusta nada por tu cuenta. La app no penaliza ni "detecta" que te saltaste el plan: lo único que mueve tus cifras es tu peso registrado.
No adivina lo que no le contaste. Si no declaraste una alergia, no existe para el sistema. Si pusiste un peso viejo, calcula con ese peso.
No garantiza resultados. Ninguna cifra puede prometerte kilos en un plazo. Lo que un buen plan te da es un punto de partida coherente y algo que seguir sin pensar cada mañana.
Cómo sacarle partido
- Mantén tus datos al día. Registra tu peso con regularidad: es lo único que hace que el sistema se recalcule.
- Declara todo lo que no comes, incluidas las manías. Se respetan igual que una alergia y evitas planes que no vas a seguir.
- Usa la lista de la compra. La app junta los ingredientes de la semana, suma las cantidades repetidas y los agrupa por pasillo. Un plan sin compra hecha es un plan que se abandona el martes.
- Cambia lo que no encaje. Si un día no te cuadra, cámbialo y regístralo. Un plan seguido al 80 % supera a un plan perfecto que no sigue nadie.
Este artículo es información general de nutrición y bienestar. No es consejo médico ni un plan individual. Si tienes alguna enfermedad, estás embarazada o en lactancia, o sigues un tratamiento, consulta a tu médico o a un nutricionista clínico antes de cambiar tu alimentación.